martes, 31 de enero de 2012

CONVOCATORIA 2012 TALLER LITERARIO "JOSÉ FÉLIX FUENMAYOR"

El Taller Literario “José Félix Fuenmayor” funciona en Barranquilla desde el año de 2006 y desde entonces hace parte del programa RELATA (Red Nacional de Talleres de Escritura Creativa) del Ministerio de Cultura. Cuenta con el apoyo de la Secretaría Distrital de Cultura, el Banco de la República, el Centro Cultural Comfamiliar y la Fundación La Cueva. Es dirigido por el escritor Antonio Silvera Arenas y sus sesiones se llevan a cabo los sábados de 2 a 6 P. M.
Su blog es: http://www.tallerfuenmayor.blogspot.com/, y su dirección electrónica: tallerjffuenmayor@hotmail.com

El objetivo fundamental del Taller consiste en propiciar las condiciones necesarias para que los integrantes elaboren textos cargados de valor estético, particularmente en el género del cuento; sin embargo, no es ajeno a las demás manifestaciones de la literatura: poesía, novela, dramaturgia, ensayo, crónica…
Desde el inicio de sus sesiones en 2006, el Taller “José Félix Fuenmayor” ha obtenido importantes resultados, expresados en reconocimientos como el Mejor Taller RENATA 2009, la mención de su director en el II Concurso de minificción “Luis Vidales” (2010), la obtención de un estímulo del Ministerio de Cultura para la edición de su antología 2010, El cuento sigue, la obtención de primeros premios y menciones de honor, así como publicaciones individuales de varios de sus integrantes y la selección de textos de los mismos en las antologías nacionales de la Red RELATA, Este verde país (2008), Suenan voces (2009), Antología de Cuentos Talleres Literarios 2010 y Antología RELATA 2011. Asimismo, como parte del proyecto, se han publicado las antologías Para tomar en cuento (2008) y Así va el cuento (2009). De todas estas publicaciones han hecho parte algunos de los más promisorios autores de Barranquilla y el Caribe colombiano, entre los que cabe mencionar a Mayra Alejandra Díaz, Pedro Losada López, Claudia Lama Andonie, Luis Mallarino, Patricia Lemus Guzmán, Alberto Cortés De los Reyes, Adolfo Ceballos, Ricardo Llinás o Katia De la Cruz García.

Localmente, el Taller lidera el programa “Literatura también es cultura”, que, desde el año 2008 y con el apoyo de la Secretaría de Cultura, Patrimonio y Turismo de Barranquilla, se ha venido desarrollando en diferentes casas de cultura y escuelas de la ciudad con el objetivo de fomentar el conocimiento de los principales autores literarios de la región. También ha participado en “La literatura pinta bien”, programa que la Fundación La Cueva realiza en los diferentes municipios del departamento del Atlántico.
Como integrante de la red RELATA, el Taller cuenta con la figura de un escritor acompañante, quien hace las veces de tutor y cuya función ha sido cumplida por reconocidos autores: el narrador samario Ramón Illán Bacca, Cristian Valencia (novelista y destacado columnista del diario El Tiempo), Antonio García Ángel, ganador de la beca Rolex, en cumplimiento de la cual escribió la novela Recursos humanos con la asesoría de Mario Vargas Llosa, y Nahum Montt, autor de la novela El esquimal y la mariposa, con la que ganó el Premio de Novela Ciudad de Bogotá.

Convocatoria

El Taller Literario “José Félix Fuenmayor” convoca a la vinculación de 15 nuevos integrantes, de acuerdo con las siguientes condiciones:

• Ser mayor de 16 años o bachiller.

• Enviar hoja de vida resumida (máximo 15 líneas), con dirección electrónica, a más tardar el 27 de febrero de 2012, a la siguiente dirección:

tallerjffuenmayor@hotmail.com

• Adjuntar texto literario, preferiblemente narrativo, no mayor de cuatro páginas (22 líneas por cada una) o, en su defecto, un escrito en el que el aspirante explique brevemente (máximo 20 líneas) la razón por la cual le gustaría hacer parte del taller.
Los resultados se darán a conocer en el blog del Taller (www.taller fuenmayor.blogspot.com) el día 29 de febrero y las sesiones se iniciarán el 3 de marzo.

• Sitio de reunión: Centro Cultural Comfamiliar

• Horario: sábados 2-6 P.M.

• Se aclara que tanto la inscripción como la efectiva vinculación de quienes resulten seleccionados carecen de costo.

miércoles, 14 de septiembre de 2011

COMO SIEMPRE, UN CUENTO

Después de un largo periodo, retomamos nuestro trabajo en el blog del Taller Literario "José Félix Fuenmayor" con la publicación de un cuento del más joven de sus integrantes actuales. Antes de ello, sin embargo, aprovechamos para felicitar oficial y públicamente a los dos autoras que nos representarán este año en la antología nacional de RELATA: Mayra Alejandra Díaz, con su poema "Negra", y Claudia Lama Andonie, con "Los días sin control".

Recordándoles los elementos a considerar -argumento, trama, personajes, narrador, ambiente, lenguaje e imágenes literarias-, los invitamos, entonces, a participar, proponiendo sus comentarios, ahora sí, al cuento de Daniel.





Sálvenos, Monsalve


Por Daniel Carbonell Parody




Suele decir la gente cuando algún dragón multiforme, descarado y escamoso pretende convertir los rascacielos en rascaespaldas. “Sálvenos, Monsalve”, dicen los transeúntes desvalidos luego de un asalto a mano armada –porque si la mano no está armada, entonces ya eso es otra cosa–. “Sálvenos, Monsalve”, las premuras, las fallas, las necesidades y esas latas imposibles que no las abre ni su madre. Entonces desciende Natalia. Baja desde algún punto remoto de la atmósfera en su relámpago convertible, a sembrar el bien. Los dragones se descubren minimizados a simples lagartijas ante su soplido reductoramente descomunal, los criminales y demás personajes políticamente incorrectos tiemblan de miedo al escuchar su poderosa voz quiebramilcienes –porque, ¿saben ustedes lo difícil que es romper uno de esos celulares?–, y se dejan caer las pertenencias que no les pertenecen: joyas, bolsos, iPods, gatos, lágrimas –porque entre esos malhechores hay rompecorazones– y folios –porque entre esos malhechores hay funcionarios públicos–; con las latas es más sencillo: Natalia sólo debe mirar de forma fija la tapa del recipiente, y ésta, de inmediato, comprende que debe irse por las buenas.


Así es la vida de Monsalve, la que se la vive salvándolos a todos: de un distrito a otro en segundos, de un perfil de Facebook a otro en minutos –su conexión es lenta, lenta como el metabolismo de aquel mar una vez se la tragó–. “Sálvenos, Monsalve”, oh, Natalia, escuchas. El espíritu de tu oído oscila, vibra, se mueve, está inquieto por que tus manos pongas sobre algo que tus ojos habrán divisado todavía estando a tres kilómetros. “Sálvenos, Monsalve”, escuchas decir con voz que suplica, que le urges. Cuando llegas al lugar, tu lengua detectavidas sabe a nadie, sabe sólo a un muchachito de no más de diecisiete, que apenas supera tu edad, que es nadie, y que no sabe nada. Te acercas a él para preguntar qué pasa, que cuál de tus servicios necesita, que si hay que matar dragones o preparar panes con mermelada que te quedan, por cierto, muy bien; pero está llorando y no articula palabra alguna. Sólo después de un par de minutos de intentar tranquilizarlo con el toque corazonario de tu mano, sus cuerdas vocales parecen funcionar. Quiere ir al cine, Natalia, y se te parte el alma; condolida, pones tu mano sobre su hombro y un torbellino de hojas grises se los traga. ¿Fue ese el vórtice de la inocencia del siglo?


Ya habiéndome dejado en la oscura sala intentas irte con las luces, pero te tomo del brazo y empiezo a saber que tu piel está hecha de todas tus batallas, de todas las lágrimas que no has derramado. Tus ojos se tornan púrpuras cuando lanzas a mi pecho un rayo escrutador: lo que ves tras mi piel, músculo y huesos es todo lo que hay. Quizá te di lástima en ese instante, porque pensarías que habría un corazón, y no sólo una taza de café y muchas horas sin sueño.


“Sálvenos, Monsalve”, vibra en tu oído, te llaman los de fuera. Dices que debes irte y que nos vemos pronto, que ya veremos una película, que lo prometes. Y en mis adentros digo: “sálvame, Natalia”.

Cuando nos miremos nuevamente, y en mi pecho haya más que una taza de café, ¿cruzaré dimensiones por ti? ¿Habré de llevarte al cine a tiempo, Monsalve?

jueves, 23 de junio de 2011

CINCO PISTAS PARA LA CONSTRUCCIÓN DEL PERSONAJE

Por Nahum Montt


El método Rulfo: Tres puntos de apoyo
Decía Juan Rulfo que para contar una historia sólo se necesitaban tres puntos de apoyo: crear el personaje, crear el ambiente donde ese personaje se va a mover y definir cómo va a hablar ese personaje, cómo se va a expresar. Veamos la cita completa:
“Todo escritor que crea, es un mentiroso: la literatura es mentira, pero de esa mentira sale una recreación de la realidad; recrear la realidad es, pues, uno de los principios fundamentales de la creación. Considero que hay tres pasos: así como en la sintaxis hay tres puntos de apoyo: sujeto, verbo y complemento; así también en la imaginación hay tres pasos: el primero de ellos es crear el personaje, el segundo crear el ambiente donde ese personaje se va a mover y el tercero es cómo va a hablar ese personaje, cómo se va a expresar, es decir, darle forma. Estos tres puntos de apoyo son todo lo que se requiere para contar una historia.”

Primera pista: La elección: Cuatro modos de narrar un personaje
1. Por sí mismo (narrador personaje): “No hay ningún hombre interior, el hombre está en el mundo y es en el mundo donde se conoce.” Maurice Merleau-Ponty.
2. A través de otro personaje (narrador testigo): “Si trato de estudiar el amor o el odio por medio de la pura observación interior, no encuentro sino muy pocas cosas que describir: algunas angustias, algunas palpitaciones, es decir, trastornos triviales que no revelan el sentido del amor ni del odio. Cada vez que consigo un resultado interesante es porque no me he contentado con coincidir con mi sentimiento, porque he logrado estudiarlo como conducta, es decir, como modificación de mis relaciones con otros y con el mundo, o porque he llegado a pensar en él como pienso en el comportamiento de otra persona del que soy testigo”. Maurice Merleau-Ponty.
3. A través de un narrador externo (narrador omnisciente): Según Ramón Fernández, el método Balzac consiste en establecer “un estado civil e histórico para el personaje, con lo que se sitúa en el tiempo y en un grupo social definido; una deducción psicológica que parte de concepciones generales y se concreta en algunos rasgos que constituyen el carácter del personaje; una descripción visual que comprende tanto su ambiente habitual y su habitación como su rostro, cuerpo y vestido.
4. Todas las anteriores (narrador mixto): “Es normal que las novelas sean contadas (aunque no siempre lo advirtamos a primera vista) no por uno sino por dos y a veces varios narradores, que se van relevando unos a otros, como en una carrera de postas, para contar la historia (…) Si estas mudas o saltos de punto de vista espacial ―de un yo a un él, de un narrador omnisciente a un narrador personaje o viceversa― alteran la perspectiva, la distancia de lo narrado, y pueden ser justificados o no serlo (…) si estas mudas son justificadas, pues contribuyen a dotar de mayor densidad y riqueza anímica, de más vivencias a la ficción, esas mudas resultan invisibles al lector, atrapado por la excitación y curiosidad que despierta en él la historia. En cambio, si no consiguen este efecto, logran lo contrario: esos recursos técnico se hacen visibles y por ellos nos parecen forzados y arbitrarios, unas camisas de fuerza que privan de espontaneidad y autenticidad a los personajes de la historia.” Mario Vargas Llosa.

Segunda pista: Narrar al personaje escena tras escena
Implica superar el dilema entre decir o contar. Entre comentar una escena o representar una escena. En el primer caso se le dice al lector: el personaje sentía esto. En el segundo, se construye una situación o se desarrollan varias situaciones donde el personaje expresa a través de sus acciones sus sentimientos, su visión de mundo. Para comentar una escena sirven los adjetivos. Para representarla se necesitan más sustantivos. Un personaje se construye a través de las escenas en las que participa de la narración. ¿Y qué es una narración? Es la sucesión eficaz de una escena tras otra. Una progresión de escenas.
Dice el dramaturgo David Mamet (Chicago, 1948):
«Para escribir una buena escena, uno debe aplicar rigurosamente y responder rigurosamente a las tres preguntas siguientes:
¿Quién quiere qué de quién?
¿Qué pasa si no lo consigue?
¿Por qué ahora?»
(Bambi contra Godzilla. Barcelona. Alba Editorial. 2008. Pág: 116)
De acuerdo con lo anterior, es el personaje quien le da vida a las escenas y esto nos lleva a la tercera pista.

Tercera pista: Son los personajes los que tienen conciencia y el narrador está al servicio de ellos
El narrador está subordinado a la conciencia de sus personajes, a sus sentimientos, sensaciones y percepciones. Representar los procesos mentales de sus personajes, sus emociones y razonamientos; sus contradicciones, certezas e incertidumbres es el principal desafío del narrador.
Dice John Gardner, maestro de Raymond Carver:
“Hay mil maneras de estar triste, feliz, aburrido o malhumorado, y el adjetivo abstracto no dice casi nada (…) Los sentimientos de los personajes se tienen que evidenciar: el miedo, el amor, la excitación, la duda, la turbación o la desesperación sólo tienen verosimilitud cuando se presentan en forma de acontecimientos, es decir, de acción (o ademán), de diálogo o de reacción física ante el entorno. El detalle es la savia de la ficción literaria.
El escritor que se preocupa por el detalle –que analiza los gestos y ademanes más triviales de sus personajes, para saber exactamente de qué forma debe proseguir la escena imaginada- es el que convence y asombra (…) El escritor, sin apenas notarlo, se convierte en un observador atento.”

Cuarta pista: Sobre los ambientes o atmósferas donde los personajes se van a mover
Gustav Flaubert y Cia (Henry James, James Joyce, William Faulkner y Virginia Wolf, entre otros.) nos enseñaron que las descripciones espaciales sólo existen cuando pasan por el filtro de la subjetividad de los personajes. Ya quedaron atrás esas descripciones “objetivas” de sólo espacios sin personajes.
El personaje se crea a partir de su percepción del espacio. A este espacio le llamaremos atmósfera, pues implica la interacción entre el personaje y su entorno.
Miremos los dos ejemplos más citados de la eterna Madame Bovary:
“Entraba en algo maravilloso donde todo sería pasión, éxtasis, delirio; una inmensidad azulada la rodeaba, las cimas del sentimiento centelleaban bajo su pensamiento, la existencia ordinaria no aparecía sino a lo lejos, muy allá, en la sombra, entre los intervalos de aquellas alturas.”
“Pero la (vida) suya era fría en un desván cuya claraboya da al norte, y el tedio, araña silenciosa, tejía en la sombra su tela en todos los rincones de su corazón.”
Dice Flaubert: “En mi libro no hay ninguna descripción aislada, gratuita; todas están al servicio de mis personajes y tienen una influencia inmediata o lejana sobre la acción.”

Quinta pista: los diálogos o el arte del parloteo
En el prólogo de Dulce jueves de John Steinbeck, lo dice el viejo Mack: “A mi me gusta que en un libro haya mucho diálogo y no que se dediquen a explicarme cómo es el que habla. Me gusta imaginar su aspecto, por lo que dice. Y otra cosa, me gusta imaginar lo que el tipo piensa, por lo que dice…”
Y lo confirma Stephen King en Mientras escribo, sin duda su mejor libro publicado.
“El diálogo da voz a los personajes, y es esencial para definir su manera de ser. La clave es que los actos de la gente son más reveladores que lo que dice, y que las palabras son traidoras (…) Un diálogo bien construido indicará si un personaje es listo o tonto, honrado o tramposo, gracioso o cascarrabias. Un buen diálogo es una delicia uno malo un muermo. No todos los escritores dominan igual el diálogo.
Para aprender a escribir diálogos conviene hablar y escuchar mucho, sobre todo escuchar. La clave de escribir diálogos buenos, como en todos los aspectos de la narrativa, es la sinceridad (…) Decir la verdad es fundamental para que el diálogo posea resonancia. Lo importante no es que el diálogo de tu relato sea culto o vulgar, sino como suene en la página y el oído.”
Alfred Hitchcock, parloteando con Francois Truffaut, nos da nuevas pistas del arte de parlotear:
“¿Quiere decir que el diálogo dice una cosa y la imagen otra? Este es un punto fundamental de la puesta en escena. Me parece que las cosas ocurren a menudo así en la vida. Las personas no expresan sus pensamientos más profundos, tratan de leer en la mirada de sus interlocutores y, con frecuencia, intercambian palabras triviales mientras intentan adivinar algo profundo y sutil (…) para mí, el pecado capital que puede cometer un guionista es que, cuando se discute algún problema, lo escamotee diciendo: «Lo justificaremos con una frase del diálogo.» Y yo pienso que el diálogo debe ser un ruido entre los demás, un ruido que sale de la boca de los personajes, cuyas acciones y miradas son las que cuentan una historia visual.”
Las grandes obras del parloteo siempre serán las de Shakespeare y Cervantes. Existen muchas clases de parloteo: el dato escondido, donde el lector es casi un intruso y no sabe qué es lo están hablando los personajes; un buen ejemplo es el cuento de Hemingway El mar cambia. Otra clase de parloteo es cuando los personajes conversan física y simple cháchara o carreta; el ejemplo clásico es el comienzo del film Pulp fiction, el diálogo entre Vincent (Travolta) y Jules (S. L. Jackson):
―...y en París puedes pedir cerveza en el McDonalds.
―Hmmm...
―¿Y sabes cómo llaman al cuarto de libra con queso en París?
―¿No lo llaman cuarto de libra con queso?
―Utilizan el sistema métrico, no sabrían qué coño es un cuarto de libra.
―¿Pues cómo lo llaman?
―Lo llaman una "Royale con queso"
―Royale con queso (repite Jules)
―Haha... ¿y cómo llaman al Big Mac?
―Un Big Mac es un Big Mac, pero lo llaman "Le Big Mac"
―"Le Big Mac"
―¿y cómo llaman al Whooper?
―No lo sé, no entré en ningún Burger King... ¿Y qué le ponen a las patatas en vez de ketchup?
―Mayonesa...
―Puaj, joder!
―Los vi hacerlo, amigo; las bañan en esa mierda.
Otra clase de parloteo es cuando los personajes se ponen vil y vulgarmente patéticos. Esta clase de parloteo sentimental le llamaremos “Se ha muerto mi gatito”; expresión usada por el dramaturgo David Mamet en Los tres usos del cuchillo para burlarse de esos personajes que al final de la trama padecen un ataque espasmódico de ternura. Personajes que usan el soliloquio confesional (en una expresión muy coloquial sería: “Oh, amigo mío, hace mucho, mucho tiempo yo también era una pelota, como tú...” “Amiguito, hace muchos años cuando era estudiante de una universidad pública …cuando escribía guiones para la televisión… cuando manejaba un blog de tribus urbanas… cuando pertenecí a la Sociedad Colombiana de Freaks, cuando tenía una banda de músicos mediocres… cuando hice un taller de construcción de personajes…”
―como notarán las motivaciones pueden ser infinitas.)
Veamos la cita textual de David Mamet:
“A este discurso, a este tipo de montajes, en una película o en una obra de teatro, yo los llamo “La muerte de mi gatito” y con frecuencia llevan implícita esta frase o idea: “No sé por qué les cuento todo esto” (…) Esta frase sirve para identificar un montaje de este tipo. También puede decir: “Hace muchos años…” o “Cuando era joven…” o “Una vez tuve un gato…”, o mostrar la escena en que los personajes, con los brazos abiertos, giran a cámara lenta en una playa.”
Abundan ejemplos en el cine y la televisión; se aceptan sugerencias para montar nuestro inventario de este ataque espasmódico de tierna nostalgia.
Este ejemplo, tomado de El halcón maltés de Dashiell Hammett, puede servirnos de abre bocas, se da en el último capítulo, justo en el desenlace, el duro, el implacable de Sam Spade padece un maldito ataque de ternura.

Fuentes bibliográficas
Leer y releer toda la obra de Gustave Flaubert, en particular, esa gran belleza narrativa de Madame Bovary, en la edición que tengan al alcance. La traducción de Carmen Martín Gaite de Editorial Oveja Negra es buena. A manera de chisme: Cartas a Louise Colet de ediciones Siruela; traducción, prólogo y notas de Ignacio Malaxecheverría. Sobre la creación literaria. Correspondencia escogida. Edición de Cecilia Yepes. Ediciones y talleres de escritura creativa Fuentebaja. Y si desean profundizar en los laberintos narrativos de la Bovary: La orgía perpetua de Mario Vargas Llosa. Editorial Alfaguara o Bruguera.
Bourneuf, Roland y Ouellet, Réal. La novela. Barcelona. Ariel. 1989.
Gardner, John. Para ser novelista. Ediciones y Talleres de Escritura Creativa Fuentetaja, Madrid, 2001. Págs. 56 y 60
Lodge, David. El arte de la ficción. Barcelona, Península. 1998 (Y léanse todas, todas las novelas que encuentren de este autor, de verdad que es bien divertido)
Mamet, David. Bambi contra Godzilla. Barcelona, Alba. 2006.
……………….. Los tres usos del cuchillo Barcelona, Alba editorial, 1988. Páginas: 101-103.
……………… Una profesión de putas. Madrid, Debate. 1995.
Truffaut, Francois. El cine según Hitchcock. Madrid. Alianza. 1994.
Vargas Llosa, Mario. Cartas a un joven novelista. Barcelona, editorial Planeta. 1997.

BUENAS NOTICIAS


Viendo la fecha de la anterior actualización de nuestro blog, resulta evidente el paso del tiempo. Más de un mes, en efecto, ha transcurrido desde entonces. Y, como el río sigue pasando y nosotros con él, hay desde luego varios acontecimientos que resaltar entre las dos fechas que separan la presente entrada de aquella. Por ejemplo, la realización del Encuentro Nacional de Directores de la Red de Escritura Ceeativa, por cierto ahora ya no llamada RENATA sino RELATA, realizado entre el 10 y el 12 de mayo, en el marco de la Feria del Libro de Bogotá. Durante el Encuentro se llevó a cabo la presentación de los libros: Antología de Cuentos Talleres Literarios 2010 y Fugas de Tinta 3. En la primera, tuvimos la grata satisfacción de ver publicados tres textos de integrantes de nuestro taller: "Felicidad" de Katia De la Cruz García, "Domingos de Fútbol" de Patricia Lemus Guzmán y "No hay ladrones en Providence" de Adolfo Ceballos Vélez. También aprovechamos la calva ocasión del Encuentro y la Feria del Libro para presentar El fantama de la alondra, cuarto poemario de nuestro director, que contó para su fortuna con las generosas palabras previas de José Zuleta y Nahum Montt.



Hablando de presentaciones de libros no podemos dejar de reseñar la de Colombia cuenta, que recoge los textos de los ganadores en el IV Concurso Nacional de Cuentos MEN-RCN y donde aparecen publicados los cuentos "Solo", de Alberto Márquez Alonso, integrante del centro de interés en literatura coordinado por nuestra tallerrista Katia De la Cruz en la Escuela Normal La Hacienda; así como el de Daniel Carbonel Parodi, el más joven entre los actuales miembros de nuestro grupo y a quien le deseamos lo mejor en la carrera de las letras contra las armas.



Otro hecho de gran valor fue la distinción alcanzada por nuestro compañero Luis Mallarino, quien fue reconocido como ganador del Premio Nacional de Literatura Infantil organizado por el Centro Cultural Comfamiliar, gracias a su cuento "El Abominable Monstruo Devorador de Papel Higiénico y su Pandilla". Luis merece todos nuestros aplausos y demuestra una vez más con este logro su gran talento creativo.


Por último, el pasado fin de semana (junio 17 y 18), recibimos la primera de las dos visitas anuales del escritor asociado de la Red. Después de contar con la tutoría de Ramón Illán Bacca en 2007, Cristian Valencia en 2008 y 2009, Antonio García Ángel (2009 y 2010), ahora tuvimos nuestro primer encuentro con Nahum Montt. Nacido en Barrancabermeja y reconocido nacional e internacionalmente por sus novelas El eskimal y la mariposa (2005) y Lara (2008), Nahum compartió con nosotros su experiencia como escritor y nos dio importantes luces particularmente en lo que corresponde a la construcción del personaje, que más que con un nombre y unos atributos concretos, se constituye como tal en sus relaciones con los demás personajes y con su ambiente o atmósfera. Para ambas cosas, su voz resulta fundamental y esto pudimos constatarlo con un interesante ejércicio in situ en el que se debía elaborar una historia a partir de un diálogo entre dos personajes, sin acudir a acotaciones de ningún tipo. Justamente de estos temas trata el texto que publicamos a continuación y que fue leído por Nahum en el marco de una conferencia presentada el 17 de junio en el Teatro Amira de la Rosa.

viernes, 13 de mayo de 2011

Dándole vueltas a la tuerca

Por Indhira Prego Raveneau

La sesión del sábado 7 de mayo de 2011 inició con una referencia a El Cuento en Cuestión que el profesor Silvera había colgado en el Blog y reiteró su invitación a que participáramos con nuestros comentarios.

Luego se detuvo a precisar los elementos a tener cuenta. Primero, el argumento, que nos explicaba es el conjunto de hechos que forman la historia y es diferente a la trama, es decir, la forma en la que el autor dispone la historia. Esta última puede ser lineal, circular o hasta espiral como sucede en Cien Años de Soledad. Entonces el profesor nos habló de un cuento de Fuenmayor, titulado Un Viejo Cuento de Escopeta.

Continuando con los elementos a considerar cuando se analiza un cuento, el profesor nos comenta que la trama puede ser más importante que el argumento pues es ahí donde se muestra la destreza narrativa. El argumento o tema de la historia puede ser original, sin embargo, como decía Borges, ya casi todas las historias han sido contadas. Es más, los grandes temas de la literatura se pueden resumir en tres principales, de los cuales derivan otros temas menos amplios, a saber el amor, la vida y la muerte. Entonces, en las palabras de nuestro profesor, toca darle más vueltas a la tuerca.

En ese momento, nos habló del primer relato policial, Los Crímenes de la Calle Morgue, de Edgar Allan Poe. Luego, nos contó como Borges parodia el relato en La Muerte y la Brújula, en el que el argumento es igual pero todo ocurre al revés, pues el criminal es más listo que el detective y al final lo mata.

Retomamos el análisis con el siguiente elemento…el o los personajes. Por ejemplo, nos dice el profesor, en el cuento El Soborno, la naturaleza del personaje es fundamental. Incluso, a veces hay cuentos en los que aunque los personajes aparentemente no han sido desarrollados, en realidad si lo están, solo que a través de tres o cuatro líneas que dicen mucho sobre su historia, su personalidad, manías, etc.

Otro elemento a analizar seria el Narrador, si bien no profundizamos en el mismo, se entiende que este debe ser el apropiado para la historia que se quiere contar. Y por último aunque no menos importante, se analizan las imágenes literarias empleadas, aquí el profesor nos recuerda que intentemos siempre evitar las típicas. Como ejemplo, cita a Huidobro cuando elogia a su amada diciéndole: eres más bella que el relincho de un potro en la pradera…

El profesor nos dijo que los cuentos deben tener un aspecto sorpresivo que se le revela al lector. Iniciando así una discusión sobre las dos historias en un cuento, Ricardo habla acerca de cómo se desarrollan dos historias paralelamente y Adolfo decía que siempre hay una historia subyacente pero escondida.

Seguidamente, escuchamos una versión grabada del cuento de Edgar Allan Poe, El Cuervo. Luego, hablamos de su ensayo, La Teoría de la Composición. Comentamos que era extraño que siendo un romántico, Poe se basara en la razón y la lógica para escribir su cuento. El profesor nos dice que en este ensayo, Poe desmitifica el proceso de creación y además, nos hace pensar que es posible estudiar y aprender a hacerlo, por ejemplo, a través de un taller como este.

Entonces discutimos la evocación de Poe sobre la unidad de impresión que se mantiene solo si un texto narrativo se puede leer en no más de dos horas. Poe incluso habla de la imperfección de la novela como género. Sin embargo, esto es relativo, y no le resta validez a la novela. Se puede pensar en la intensidad del efecto, como dijo Poe, que si el relato es muy corto, no será tan fuerte. Y hasta podríamos decir que el efecto de la novela es más duradero que el de un cuento.

Poe también menciona que un poema extenso es como una serie de poemas cortos, asimismo, una novela podría pensarse como una serie de cuentos, en capítulos. Hubo comentarios acerca del ritmo de vida actual, la aparición de los microrrelatos y lo que esto significa para los novelistas. También comentamos que el tiempo o ritmo interno de una novela varía, por ejemplo, nos dice el profesor, en Cien Años es vertiginoso pues ocurre mucho, y en cambio, en En busca del tiempo perdido, de Proust, es más bien lento y hasta parsimonioso.

El profesor nos contó acerca de Nocturno, un poema de Silva que es la versión en castellano del cuento de Poe. No es idéntico, pero si tiene el mismo tema, es decir, la melancolía, además usa un estribillo y una musicalidad creada por medio de silabas acentuadas alternando con silabas no acentuadas.

Aquí resumimos los aspectos del lenguaje: el sonido, el sentido y los posibles significados que son de gran importancia para un escritor.

Se suspende la discusión para que, los que quieran, lean sus textos al grupo. Primero, pasa Adolfo, y lee su texto Pescador, el cual describe como versos escritos en prosa. Empezamos por buscar la métrica del primer verso y luego así con cada verso del primer párrafo, contando las sílabas. El profesor comentó acerca de la temática del relato y su parecido a canciones populares.

Nos menciona que Borges tiene una serie de cuentos titulada Para las Seis Cuerdas, que son en verso para ser cantadas con la guitarra. Asimismo, menciona la canción La Gordita de Leandro Díaz.

Siguió Ana Julia, quien leyó un soneto que estaba hecho de versos endecasílabos y muy bien logrado. Finalmente Daniel leyó un soneto sobre el cual el profesor comentó que había unidad o coherencia en el tema pero que las imágenes no concordaban. Le sugirió revisar el vocabulario empleado. Matilde dijo que le gustó la frescura del poema y que le pareció moderno y diferente.

Así concluimos la sesión y nos despedimos hasta la próxima.

miércoles, 4 de mayo de 2011

La Viuda de Ismael

Con la publicación de este relato, elaborado por nuestro compañero Johnny Campo, retomamos nuestra sección "El cuento en cuestión". La intención de esta consiste en presentar textos previamente leídos en el Taller y, por tanto, ya objetos de al menos una revisión y, a continuación, hacer el taller de una manera virtual. Es decir, se trata de que los integrantes propongan sus comentarios con la intención de que el compañero o la compañera que ha creado el texto, los revise y valore en aras de que se enriquezca lo mejor posible. Es importante tomar en cuenta los elementos que deben revisarse: La originalidad del argumento, la trama o pertinencia del orden en que se nos presenta el relato, la propiedad de narrador escogido, la construcción de los personajes, el manejo y desarrollo del ambiente (tiempo y espacio), contundencia y originalidad de los recursos literarios (metáforas, símiles, etc.) y el lenguaje (la propiedad léxica, el orden de las frases y párrafos, la ortografía, por ejemplo). Los comentarios pueden referirse a alguno, varios o la totalidad de los aspectos citados. Esperamos entonces sus aportes.

Por Johnny Campo


Hoy me fugué. Si bien mi cuerpo, memoria y autoestima se han desgastado gradualmente con los noventa y pico años de vida que llevo encima, todavía me queda la costumbre, o más bien el último impulso, de celebrarle el cumpleaños a Ismael, mi difunto esposo. Con ese propósito desperté, sin importarme que aquello implicara un escape y una visita secreta al cementerio.


Salir del apartamento fue, casualmente, más fácil que salir del edificio. Mi hijo, el solterón, no fue un obstáculo porque se había ido temprano y sin despedirse, como de costumbre. Amparo, la que me cuida, quedó noqueada con una pastilla que le deslicé en el café. Pero el jovencito que cuida el edificio presentó un reto. El muy atrevido no quería conseguirme un taxi.


-Sería una irresponsabilidad de mi parte-dijo.

Pero un billete bastó para convertirlo en un alcahuete. ¡Pobrecito! A esa edad solo se piensa en dinero para el fin de semana.


En el taxi iba incómoda. El conductor no paraba de mirarme por su retrovisor. ¿Qué habrá pensado ese señor? A lo mejor nunca vio antes a una anciana tan anciana. De pronto sintió asco por las miles de manchas que han invadido mi piel. Pero creo que, más bien, le preocupó que su carrito estuviera quedando hediondo a viejo.

Es que a veces ni yo misma aguanto el olor a cuero humano percudido. Por culpa de la artritis, cosas tan sencillas como ir a la cocina o ponerme unos zapatos resultan increíblemente dolorosas. Pues bien, me resulta aún más difícil limpiarme las ranuras entre los cientos de pellejos colgantes que tengo.

El taxi me dejó en la entrada del cementerio. En ese momento mi cerebro arrugado me alertó algo: ¡no recordaba cual era la tumba de Ismael! Entonces me quedé asustada solo mirando el de pasto, flores y lápidas. Finalmente empecé a caminar.


El dolor de la rodilla empezó a los pocos minutos. Después me atacó el dolor de la cadera. Pero, como no había bancas cerca, seguí caminando parsimoniosamente.

Durante el recorrido vi tantos sepulcros que hasta me puse un poco triste recordando tantos seres queridos, aparte de Ismael, que he enterrado durante esta larga vida. Sin embargo, Ismael, quien ya nadie recuerda, es el que más extraño. A pesar de haber sido un desgraciado en más de una ocasión, también fue capaz de hacerme feliz en muchos momentos.


Continué andando. Con la sed que tenía, la boca ya me sabía al plástico de la dentadura postiza. Caminé, caminé, caminé. Ya hasta parecía que me arrastraba cuando finalmente di con Ismael.

Así llegué aquí. Ahora tengo la lápida de Ismael enfrente. El césped verdecito que cubre su sepultura parece un tapete. Empiezo a cantar “Feliz cumpleaños…”. Aunque ya no aguanto el cuerpo, ¡cómo me alegro de estar aquí! Amparo seguirá dormida. A lo mejor, una vez el jovencito que cuida el edificio se confiese, mi hijo vendrá a buscarme. Pero eso será cuando él se desocupe. Por lo pronto me acostaré en este tapete a descansar.

lunes, 25 de abril de 2011

Antes de que se me olvide

Por Patricia Lemus Guzmán

Escribir la bitácora de la última sesión del Taller es una de mis tareas para la Semana Santa. Es jueves, mi primer día de descanso y pensando que al que madruga Dios le ayuda, me siento ante el computador y busco alguna frase para empezar. De la casa vecina me llegan un olor a incienso y el sonido de una canción. El sahumerio me recuerda a mi abuela y la voz de Roberto Carlos me transporta a épocas más felices. Aterrizo, no debo distraerme. Vuelvo a la pantalla en blanco y no se me ocurre nada. Miro al techo, blanco también. Este color no me resulta muy inspirador. Hablando de colores y de amor fue como dimos inicio a la sesión del sábado 16 de abril, una mujer espera a su amante entre sábanas blancas y con una paleta va pintando de colores cada uno de sus sentimientos. El poema era de Astrid Sofía quien fue la primera en sentarse al banquillo. La siguió Rubén, con un texto llamado “El crucificado”, la historia de un hombre que despierta y no puede moverse porque lo aprisionan los cuerpos de su esposa y sus hijos que duermen en la misma cama, mientras él se hunde en oscuras reflexiones sobre su vida miserable y rutinaria. El texto tuvo buenos comentarios acerca del tema, pero la opinión general fue que estaba sobrecargado de palabras rebuscadas, las cuales le restaban claridad. Rubén, previsivo y adelantándose a una tarea, leyó entonces una versión sencilla de la misma historia que definitivamente gustó más. El turno siguiente, bastante aplazado por cierto, fue para Isabel Cristina, quien leyó una historia acerca de una esclava negra que ahoga la imagen de San Antonio, por no haberle cumplido su petición: librar a su hermana menor de la iniciación sexual a la que el amo sometía a todas las negras de su hacienda, y de la cual ella misma había sido víctima. Sobre este texto se cuestionó la verosimilitud del cristianismo de la esclava, ya que aunque los negros eran obligados a participar en los ritos del catolicismo, es sabido que en el fondo mantenían las creencias de sus antepasados africanos. Asimismo se le recomendó a Isabel ubicar este cuento en un espacio geográfico y de tiempo, para mayor comprensión del lector. “El jardín del zorrito” fue el siguiente texto que escuchamos, esta vez en la voz de Juan Miranda. Un hombre trabaja en su jardín cuando descubre el cadáver de un zorrochucho y en vez de tirarlo a la basura, como lo pensó en un principio, decide enterrarlo en su patio y cubrir su cuerpo con hojas, demostrando así su respeto por todos los seres de la naturaleza. Al terminar la lectura, algunos comentaron que podría ser un buen cuento para niños debido a su tema ecológico; otros opinaron que el zorrochucho en la realidad es bastante feo, pero el narrador al no describirlo detalladamente, logra crear en el cuento una imagen tierna del animal. Otra sugerencia fue caracterizar mejor al narrador para que sea más creíble esa “conexión espiritual” que dice sentir con el zorrito muerto.


Posteriormente, Juan Miguel Cortés leyó un texto llamado “La parte del hombre que es mierda”, en el que trató de hacer una analogía entre la mierda y la ignorancia, como aquellas cosas que inevitablemente forman parte de la vida del hombre pero a las que repudiamos. El consenso general fue que esta comparación no está bien lograda y que el poema necesita más transpiración de su parte. Sin embargo, hubo algunos elogios para Juan Miguel por lo audaz del tema. Así se dio por terminada la lectura del primer ejercicio, que consistía en escribir de una forma estética, sobre un tema normalmente repulsivo o desagradable para nosotros.


El segundo ejercicio era escribir sobre un libro que nos hubiera llamado la atención en particular. El primero en levantar la mano fue Daniel, quien recreó en tercera persona, su experiencia de niño al terminar de leer un libro llamado: “Sangre de campeón”. Se le sugirió a Daniel mejorar los diálogos. Luego siguió Rubén y la obra escogida fue el “Tartufo” de Molière, la cual leyó en la secundaria, época en la que se desarrolla su historia de travesuras escolares en el colegio Salesiano de San Roque. Se comentó que el texto era bastante entretenido y se le recomendó eliminar las notas explicativas acerca de los libros y personajes allí mencionados.

Dado que los únicos juiciosos fueron Daniel y Rubén, la sesión continuó con la lectura del cuento “El otro” de Jorge Luis Borges. Adolfo tomó la voz de Borges anciano y Juan Miguel fue el joven Borges. El comienzo de la lectura coincidió con la llegada del profesor Silvera (olvidé decir que el profesor me había llamado para avisar que iba a llegar tarde, claro, he debido empezar la bitácora por ahí, pero bueno…). En este memorable cuento, Borges habla del encuentro consigo mismo, pero en unas circunstancias muy particulares, Borges de setenta años -el narrador- está sentado en un banco frente al río Charles, en Cambridge, Estados Unidos, en el año 1969 y de repente se sienta a su lado el joven Borges que está en Ginebra, a unos pasos del Ródano y corre el año de 1918. Entre los dos se inicia una conversación con la cual el autor muestra las diferentes etapas en su vida como escritor. El joven Borges comprometido con la causa social y que pretende en sus poemas ser la voz de los oprimidos y las masas, contrasta con el escritor maduro para quien las masas son sólo una abstracción porque “sólo los individuos existen, si es que existe alguien”. En su juventud el escritor cree en la invención de nuevas metáforas, mientras que en la vejez Borges sólo cree en aquellas que “corresponden a afinidades íntimas y notorias que nuestra imaginación ya ha aceptado”. El tema del otro ha sido recurrente en la literatura. En este cuento es destacable el humor con que Borges lo trata y el juego permanente acerca de si el encuentro es real o soñado.

La última lectura fue “El espejo y la máscara”, también del maestro argentino. En esta historia, ambientada en Irlanda en la Edad Media, el Alto Rey le encomienda al poeta de la corte narrar su batalla victoriosa en una oda. El poeta, gran conocedor de la métrica y las figuras literarias, al cabo de un año declama con seguridad sus versos ante la corte y recibe la aprobación del rey, quien manda a treinta escribas a transcribir el poema y le entrega como premio un espejo. No obstante, el rey le dice que con su poema no ha logrado acelerar los pulsos, ni hacer correr la sangre más a prisa, y que dentro de un año espera una oda mejor. Cumplido este plazo, el poeta trae una nueva loa, en la cual no se ciñe estrictamente a las normas del lenguaje, pero que en opinión del rey supera la anterior, “suspende, maravilla y deslumbra”. Esta vez manda a guardar en un cofre de marfil el único ejemplar del poema, significando así que no estará al alcance de todos; pero le recuerda al poeta que en las fábulas prima el número tres y aún puede esperar de él una obra más alta. El poeta asiente y como regalo recibe una máscara de oro. En el siguiente aniversario, el poeta no trae ningún manuscrito, su rostro se ha transformado y sus ojos parecen haber quedado ciegos. Temeroso le susurra al rey la última oda que consta de una sola línea y es superior a todas las maravillas del mundo. Como premio recibe una daga con la cual se da muerte al salir del palacio, mientras que el rey abandona el trono para convertirse en mendigo y jamás vuelve a repetir el poema. Con su última oda, el poeta traspasa los límites del lenguaje y alcanza la belleza absoluta, lo cual es un privilegio divino, por tanto considera que ha cometido el peor de los pecados y sólo puede expiarlo con su muerte. El tema de este cuento es el lenguaje y lo que con él se puede transmitir. De nada nos sirve utilizar técnicas precisas, palabras cultas y metáforas deslumbrantes, si con ellas no se logra conmover al lector. Porque según Borges, la poesía es el encuentro del lector con el libro y “sentimos la poesía como sentimos la cercanía de una mujer, o como sentimos una montaña o una bahía. Si la sentimos inmediatamente, ¿a qué diluirla en otras palabras, que sin duda serán más débiles que nuestros sentimientos?”.