miércoles, 5 de junio de 2013

Cuesta arriba con la literatura infantil


Entrevista a Luis Mallarino en la reciente edición de la revista Latitud, de El Heraldo, a propósito de su reciente reconocimiento como ganador del Concurso de Cuento Infantil Comfamiliar. ¡No se la pierdan!


martes, 28 de mayo de 2013

"Problemática citadina" de Adela Renowitzky en Latitud

Y siguen las buenas noticias en el Taller José Félix Fuenmayor. Esta vez es el turno de Adela Renowitzky cuya crónica "Problemática citadina" ha sido publicada en la reciente edición de la revista Latitud de El Heraldo. Felicitamos a Adelita y les invitamos a leer la crónica en este enlace:

jueves, 23 de mayo de 2013

LUIS MALLARINO, POETA PESE Y GRACIAS A LA QUÍMICA


En edición reciente del diario El Tiempo y con el título anterior apareció la siguiente entrevista, referida a Luis Mallarino. A continuación, el encabezado y el enlace para que se animen a leerla y a comentarla, y así seguir celebrando su reciente reconocimiento como ganador del Concurso de Cuento Infantil Comfamiliar.

Estuvo en la Feria del Libro de Bogotá, por la presentación del libro Postal del oleaje, antología de poetas colombianos y mexicanos nacidos en los 80. 

El cartagenero Luis Mallarino, radicado en Barranquilla, hizo parte de la antología y contó a Color de Colombia cómo es su vida de poeta.


http://www.eltiempo.com/blogs/afrocolombianidad/2013/05/luis-mallarino-poeta-pese-y-gr.php


LA POESÍA: SUBJETIVIDAD Y ESENCIA


Por Domingo Bolívar Peralta

(sesión del sábado 18 de mayo)

A veces el aparato cuyos dedos invisibles nos arranca las rémoras solares de la piel, pareciera querer participar de la conversación. Emite unos sonidos que se salen del habitual ronquido al que ya casi nos tiene acostumbrados; y digo ya casi, porque muchas veces lo obligamos a callarse para escuchar mejor entre nosotros. Imagino que en esas veces querrá decirnos «ustedes los humanos son de verdad incomprensibles. Se quejan del calor que hace afuera, pero pasados apenas unos cuantos minutos quieren apagarme porque supuestamente sienten mucho frío. ¿Pero qué puede esperarse de unos personajes que vienen aquí a parlotear sobre algo tan fútil, tan poco práctico, como lo es la literatura? Intentan ser coherentes, lógicos en todo lo que aquí dicen, sin embargo no hay nada de lógica en ustedes desde el simple hecho de venir a reunirse todos los sábados para deliberar sobre cuentos y poemas, dejando de lado otras actividades que seguramente serían de muchísima mayor utilidad.»
Si alguna vez llega a producirse en nuestro recinto uno de esos extraños fenómenos que suelen ocurrir en la literatura y oigo la mecánica voz de la máquina diciendo esas palabras, le responderé así: “Le preguntaron a Terminator si es verdad que había perdido todos sus sentidos y él contestó «hasta la vista, baby».”
Hasta que llegue el momento en el cual las inteligencias de silicón, coltán y sabrá el Diablo qué otros materiales en un futuro, se impongan sobre la humanidad que las creó, y el lenguaje binario —exacto — extermine por completo cualquier otra forma de ambiguo lenguaje humano; hasta que sólo las máquinas, luego de haberse eliminado por completo cualquier forma de vida capaz de tener juicios de valor estético, tengan el poder volitivo de hacer y deshacer sobre este planeta, hasta que ocurra ello, habrá poesía.
Seguro el aparato de aire acondicionado se estaría burlando hoy de nosotros, al tener como tema de estudio el Capítulo 1 de El arco y la lira, un texto de Octavio Paz. Toda la tarde la ocupamos en resolver, analizando cada párrafo, lo que es la poesía, lo poético. El primer párrafo es una gran vitrina en donde se nos exhibe una multitud de juguetes, los cuales podemos tomar y jugar con ellos para definir mediante el juego, cada quien jugando a gusto, lo que es la poesía. Los párrafos posteriores nos van sugiriendo el significado de este juego y estos juguetes. Paz no nos dice la poesía es tal y cual, pero nos da pistas y claves. Nos dice que la poesía está en todas las manifestaciones artísticas, e incluso propone que en todo aquello que pueda ser valorado estéticamente sin necesidad de que se haga de ello una obra de arte, hay poesía. Todo artista es un poeta. El conocimiento de la técnica no hace al artista, ese sería un artesano; una obra sin poesía no es más que una obra artesanal, producto de la técnica y no de esa esencia que entraña la poesía. El artesano crea obras para satisfacer necesidades prosaicas, cosas útiles. La poesía eleva la materia de lo meramente útil en sentido materialista a lo quizás inútil, pero con gran valor estético; un valor estético que comunica algo que conmueve, más allá del lenguaje utilizado para comunicarlo. La ambigüedad del lenguaje da trascendencia a la obra, pues lo que se comunica puede adquirir diversos matices y formas interpretativas por parte de quienes aprecian dicha obra, y esa característica ha de producir impresiones fuertes en quien a través de sus sentidos se acerca a ella. Una obra de arte se basta a sí misma para ser plena, toda obra de arte es un poema, todo poema tiene como meta conmover y todo poema es único porque se vale de herramientas que el artista, conocedor de la técnica, utiliza de manera particular, imprimiendo en él todo aquello que en el momento de la creación poética le influye, como su temperamento, estado de ánimo, contexto histórico, referentes...
El poeta llena a la materia de significado, le confiere esa esencia que tiene el lenguaje de expresar; se expresa el artista y se expresa quien contempla la obra. La obra poética es una ventana y a la vez un espejo.
Podrán estar los compañeros de taller en desacuerdo con algunas de las ideas aquí expresadas por este servidor, pero he tratado de recoger el consenso tácito, la esencia, finalizada la sesión, en cuanto a este tema; ahora, el mismo título lo dice: subjetividad y esencia, no logro reprimir (o más bien no quiero) el deseo de decir algo al respecto, desde mi posición, mi forma de asumir la poesía. Afortunadamente concuerdo (y me ha convencido) con Octavio Paz en todo lo dicho en este capítulo de El arco y la lira. Leer el resto del libro se me hace inútilmente necesario.
Sólo nos queda impedir que las máquinas no acaben con la poesía.



viernes, 17 de mayo de 2013

LUIS, EL CABALLERO

Como dice el adagio, el caballero repite. Y con la obtención, por segunda vez del Premio Nacional de Literatura Infantil Comfamiliar (también lo había obtenido en 2011), Luis Mallarino confirma el adagio y muestra de nuevo su indiscutible talento. Como en el caso del título con el que alcanzó el galardón entonces, "El abominable monstruo devorador de papel higiénico y su pandilla", seguramente "La venganza del salchichón cervecero" es un muy buen indicio de lo que será el deleite del público infantil y de esos otros niños que, al fin y al cabo, somos todos.

No sobra mencionar que por tercer año consecutivo el galardón del importante premio, que en convocatorias anteriores fue obtenido por autores de gran relevancia en el ámbito nacional como Evelio Rosero Diago, Triunfo Arciniegas e Ivar Da Coll, queda en manos de un autor vinculado al Taller Literario "José Félix Fuenmayor".

Felicidades, Luis.

jueves, 25 de abril de 2013

EL VIAJE


Por Domingo José Bolívar Peralta
(Sesión del sábado 20 de abril)

Una vez más, el viejo muchacho intentará resumir otra jornada de esta cofradía aventurera en su largo viaje. Compañeros sabatinos que durante unas cuantas horas abordan la misma nave para partir, por los siglos de los siglos, a través de rutas diferentes, hacia un solo destino: Ítaca. —¿Cómo es eso? —Así como lo digo. —Imposible. —Claro que no, es precisamente eso lo que los lleva a la nave. —Sigo sin entender. —Es que tú nunca has hecho lo que ellos hacen. Fíjate, semanalmente alguien les mirará extrañado a la vez que les dirán que malgastan el valioso tiempo en algo enteramente improductivo, inútil. —¿Acaso no lo es? —Sí, lo es; pero sin actos inútiles la vida sería hueca, totalmente inútil. —¡Dices unas cosas tan absurdas! Además, no has explicado mi pregunta inicial. —¿Cuál pregunta? —No sé por qué te aguanto. —Porque sin mí estarías muerto de aburrimiento, que es mucho peor que morir de viejo. —Eso de ir por distintas rutas cada tripulante de una misma nave… —¡Ah, fácil!  ¿Has oído de los viajes astrales? Eso es lo que consiguen al entrar a la nave. Sus cuerpos están ahí, en tanto sus espíritus recorren los horizontes y sobre las olas escriben sus notas de viaje. ¡Si leyeras lo que escriben! —¡Eso es brujería! —¡Por fin, ya lo estás entendiendo! —Ajá, ¿qué fue lo último que hicieron?

(Si hubiese atendido las reglas sobre cómo escribir bien un diálogo, habría dicho que cambiaba de posición o me levantaba de la silla y luego volvía a sentarme, gesticulaba, tomaba agua, me rascaba los huevos, miraba el piso de mi habitación y deploraba las tres semanas de mugre que acumula. Todo esto al cambiar de voz entre uno y otro interlocutor. Pero en realidad no hay uno y otro: hay uno y en el uno hay otro. Cosas de Borges.)



Seguimos estudiando la poesía lírica, de la cual podemos decir que es “evocación de experiencias a través de la palabra”, y en ella prima la emotividad, aunque también lo reflexivo o filosófico cabe en su ámbito temático, y que con el transcurrir de los siglos ha ido variando, diversificándose tanto en la forma como en el fondo. Como los autores narrativos, los autores líricos construyen uno o varios personajes para sus obras: el yo poético o yo lírico, que viene a ser el equivalente al narrador en cuentos y novelas, sin embargo este yo lírico, aunque sea un personaje ficticio, está muy cargado con las experiencias personales del autor, sus vivencias. Uno de los tripulantes de la nave, el capitán precisamente, está convencido de que la poesía lírica sólo puede ser compuesta por personas plenamente conscientes de sí mismas o que cuestionen su existencia, a lo cual llamó “conciencia poética”.

Entrando un poco más en detalle, se mencionó la poesía en prosa, que es poesía lírica mas rompe con la concepción tradicional de la misma por prescindir del verso, pero donde las imágenes metafóricas, el uso del lenguaje en el tratamiento de ciertos tonos en la expresión para los temas que se tocan, son propios de la lírica.

Por supuesto, se leyeron varios poemas para ilustrar lo que se expone en teoría. Desde poemas clásicos de la Grecia que aún no conocía la expresión “Estado en quiebra” hasta las vanguardias de principios del Siglo XX, representadas por el brasilero Manuel Bandeira. Esta poesía vanguardista es el intento (en mayor o menor grado según la corriente y el autor) de romper con la forma y el fondo tradicionales de la poesía. Una manifestación en donde el poeta que aborrece de pedestales arremete contra un mundo que lo ha convertido en un objeto exótico. Estas vanguardias tienen como antecedente la figura paterna de Charles Baudelaire y el Siglo XIX.

La poesía lírica moderna rompe con la métrica y la rima, e incluso con el ritmo, proponiendo una libertad (o libertinaje, como el nombre del poemario de Bandeira) creativa, donde no se le pongan límites a la manera de expresar lo emotivo y lo reflexivo. En cuanto al fondo, es decir los temas de que hace uso, se plantea que nada está vedado, tanto así que un motivo para escribir poemas resulta ser la poesía misma.

Como cada espíritu es libre de ir por donde crea que mejor se llega a Ítaca, uno de ellos ha tomado una ruta que le indica que los poemas existen de por sí, como de la misma sustancia quizás de los sueños, que tal vez siempre han existido, y ellos sólo esperan y escogen a quien los lleve a la materialización por medio de la tinta (o el byte). Interesante idea. Y tú dices que yo estoy loco. «Y también tu compañero». Todo esto entre un montón de cosas más.


Finalizo con quien no finalizamos ni empezamos: Borges. Leímos “Borges y yo”. «Borges también está loco, míralo allí, viéndonos con su aleph como si no estuviera ciego».

viernes, 19 de abril de 2013

VUELO DE PALABRAS


Por Paula Andrea Acosta
(Sesión del sábado 13 de Abril de 2013) 
                                                  
El comienzo del sábado 13 de abril fue igual y diferente al mismo tiempo de los anteriores, pero no sería interesante hablar de su igual, si no de su diferencia, e iniciamos diciendo la chistosa llegada de todos con un diferencia de tres minutos aproximadamente y cómo algunos, antes de decir las buenas tarde o preguntar una novedad, decían ¿llego tarde? Simultáneamente esas palabras se fueron rallando al trascurso de la espera, pero se hacía evidente el entusiasmo y la puntualidad.




De entrada, ya cuando todos estaban cómodos en las respectivas sillas, unas compañeras -les facilitaría el nombre, pero por motivos de mi mala memoria o simplemente por mi prematura llegada, se me hace algo difícil recordarlo-, en fin… Ellas muy amablemente compartieron la tarea de la sesión anterior, lo que propició la participación de todos en general. Fue un abrebocas que a todos les pareció agradable, ya que antes se sentía un ambiente tenso. Pero ahí no quedo todo, la gente siguió atenta y pendiente de lo que el profesor Silvera decía acerca de la poesía, que era el tema de la sesión. Como siempre Silvera, preparado, nos compartió un poema llamado “No es más”, del poeta cubano Eliseo Diego, que contenía una definición de poesía. Es curioso y muy fascinante que un poema tan corto generara polémica, ya que los presentes lo interpretaban de muchas formas, entre esas estaba yo, defendiendo mi idea. Y de un momento a otro, las palabras eran dueñas del espacio, revoloteaban sin permiso por todo el salón,  no les importaba el frío o de quiénes venían, ni tampoco les importaba adónde tenían que ir. En medio del alboroto de palabras, se distinguían: consonantes y asonantes, verbos y sustantivos, una que otra rimaba, otra expresaba  sentimientos...  en fin…  Sin embargo es rico ver en la clase, no las polémicas obviamente, si no esa energía de la participación que nos caracteriza a todos. Aunque al final nadie supiera quién tenía la razón. Y luego, con la mente más despierta, leímos otro poema, llamado “Amor constante más allá de la muerte” del poeta español Francisco Quevedo,  igual o quizás mejor que el anterior, según mi criterio, pero igual de valorado. Un poema que también despertó las interpretaciones y la participación abundante de todos los presentes… y las palabras otra vez cobraron vida.