viernes, 19 de abril de 2013

VUELO DE PALABRAS


Por Paula Andrea Acosta
(Sesión del sábado 13 de Abril de 2013) 
                                                  
El comienzo del sábado 13 de abril fue igual y diferente al mismo tiempo de los anteriores, pero no sería interesante hablar de su igual, si no de su diferencia, e iniciamos diciendo la chistosa llegada de todos con un diferencia de tres minutos aproximadamente y cómo algunos, antes de decir las buenas tarde o preguntar una novedad, decían ¿llego tarde? Simultáneamente esas palabras se fueron rallando al trascurso de la espera, pero se hacía evidente el entusiasmo y la puntualidad.




De entrada, ya cuando todos estaban cómodos en las respectivas sillas, unas compañeras -les facilitaría el nombre, pero por motivos de mi mala memoria o simplemente por mi prematura llegada, se me hace algo difícil recordarlo-, en fin… Ellas muy amablemente compartieron la tarea de la sesión anterior, lo que propició la participación de todos en general. Fue un abrebocas que a todos les pareció agradable, ya que antes se sentía un ambiente tenso. Pero ahí no quedo todo, la gente siguió atenta y pendiente de lo que el profesor Silvera decía acerca de la poesía, que era el tema de la sesión. Como siempre Silvera, preparado, nos compartió un poema llamado No es más”, del poeta cubano Eliseo Diego, que contenía una definición de poesía. Es curioso y muy fascinante que un poema tan corto generara polémica, ya que los presentes lo interpretaban de muchas formas, entre esas estaba yo, defendiendo mi idea. Y de un momento a otro, las palabras eran dueñas del espacio, revoloteaban sin permiso por todo el salón,  no les importaba el frío o de quiénes venían, ni tampoco les importaba adónde tenían que ir. En medio del alboroto de palabras, se distinguían: consonantes y asonantes, verbos y sustantivos, una que otra rimaba, otra expresaba  sentimientos...  en fin…  Sin embargo es rico ver en la clase, no las polémicas obviamente, si no esa energía de la participación que nos caracteriza a todos. Aunque al final nadie supiera quién tenía la razón. Y luego, con la mente más despierta, leímos otro poema, llamado “Amor constante más allá de la muerte” del poeta español Francisco Quevedo,  igual o quizás mejor que el anterior, según mi criterio, pero igual de valorado. Un poema que también despertó las interpretaciones y la participación abundante de todos los presentes… y las palabras otra vez cobraron vida.

4 comentarios:

Matilde Robayo dijo...

Se nota que disfrutss el taller. Bonita nota, gracias por compartir

Luz Arroyo dijo...

Cierto,muy cierto, lo que cuenta Paula en su bitácora. Los dos textos dieron para el debate y la construcción de propuestas. Chévere Paula, no sabía lo de la llegada porque arribé tarde al taller. Chévere tu Vuelo de Palabras. Va un abrazo.

PAPER dijo...

Es bueno el debate (sano debate); así se pueden confrontar ideas y cada quien irá encontrando a través de diversas miradas, su camino literario.

Ana Julia Cepeda dijo...

Buena nota Paula.Todo lo conversado nos avoca a visiones bastante subjetivas,sin olvidar que el yo lírico no es suelto a su entero arbitrio, es fruto del constructo de siglos,de diferentes corrientes literarias que cursan y varían, sin que de ellas podamos sustraernos.