miércoles, 23 de marzo de 2011

Más transpiración que inspiración

Juntar la grandeza o los esplendores de una idea con el cerco burilado de una combinación de letras; lograr no escribir como los papagayos hablan, sino hablar como las águilas callan; tener luz y color en un engarce, aprisionar el secreto de la música en la trampa de plata de la retórica, hacer rosas artificiales que huelan a primavera, he ahí el misterio.
Rubén Darío

A propósito del tema estudiado en nuestra primera sesión oficial del presente año, traigo a colación este fragmento de uno de los poetas más insignes de nuestra lengua -no falta quien lo proponga como el mejor-, nacido, por demás, muy cerca, en Nicaragua. Es bueno considerar la edad de Darío al plantear estos principios, pues contaba con tan solo 21 años. Sin embargo, ya era consciente de la importancia del trabajo en la consecución de una obra. Pocos meses después de publicar lo anterior, aparecería Azul..., el libro que marcaría todo un derrotero para los autores de América Latina y que, en últimas, constituía en sí la aplicación de estos principios.

Para promover la discusión, a pocos días de nuestro próximo encuentro, los invito a participar con sus observaciones respecto a este fragmento y a los textos de Thomas Lynch, José Félix Fuenmayor, Jorge Luis Borges y Charles Baudelaire que propusimos para el estudio y, desde luego, todos los demás que estos les evoquen. Queda abierta, entonces, esta nueva sección de nuestro blog, por lo pronto llamado Biblioteca, en atención a que en ella se trata de comentar los textos de los escritores que sustentan el Taller a manera de foro.

A. S. A.

5 comentarios:

Adolfo dijo...

...Ya antes lo han dicho los grades artistas: "Que la inspiración te encuentre trabajando". La literatura, como las demás artes, requiere dedicación y disciplina. No basta con ceder a nuestro apetito natural -llámese vocación o talento-, sino que sobre él debe operar el juiciocio ejercicio reflexivo que nos permita, como escritores, tomar aquella idea primaria -inspiración- y pulirla, como se hace con los diamantes en bruto, para obtener de ella algo hermoso y conmovedor. En palabras de Robert Mckee: "¿Qué ritmo tiene el día de un escritor [o un guinista]? En primer lugar se entra en el mundo imaginado. Cuando los personajes comienzan a hablar y actuar, se escribe. ¿Qué se hace después? Se sale de la fantasía y se lee lo que se ha escrito. ¿Y qué se hace mientras se lee? Se analiza: '¿Es bueno? ¿Funciona? ¿Por qué no? ¿Debería eliminar cosas?'...Se escribe y se lee ; se crea, se critica; impulso, lógica; hemisferio derecho, hemisferio izquierdo; se vuelve a imaginar, se vuelve a escribir. Y la calidad de las revisiones, la posibilidad de alcanzar la perfección, depende del dominio del oficio que nos guía a corregir las imperfecciones".
En síntesis, narrar bien una buena historia, requiere de una semilla de inspiración, cultivada y cosechada a través de agotadoras jornadas de transpiración.

Claudia dijo...

Es una bonita experiencia trabajar un texto que uno escribió de manera espontanea, verlo crecer. Es la transpiración, para mí tan importante y gozosa como la inspiración.

chaplim1 dijo...

El universo conspira, cuando eres complice de él. Cada elemento que lo compone se hace presente para escribir lo que el corazón quiere sentir. El misterio no se ve, pero se hace sentir y se teje con plumas y papel. De ahí la importancia de ser conscientes del trabajo que tenemos a la hora de escribir.

isabel cristina dijo...

La inspiración, a veces nos llega a raudales y a veces por cuenta gotas. Cuando te sumerges en la historia te olvidas de todo lo demás. Cuando sufres y te alegras por todo lo que viven tus baprotagonistas, eso es inspiración. La transpiración, es la responsabilidad que tienes para con lo que has escrito; la documentación, la disciplina, el enriquecer el vocabulario de acuerdo a lo que estás escribiendo, las revisiones una y otra vez, hasta que lo que leas sea algo que consideres hermoso.

Ana Julia dijo...

Escribir para otros es de los pocos trabajos que se hace con toda la pasión que requiere una relación entre dos.

El escritor toma la iniciativa
cuando aborda una temática para narrarla ,toca elementos claves haciendo buén uso del lenguaje en cualquiera de sus formas.

Conduce la trama magistralmente, cuidando detalles, como un enamorado en plena conquista. Juego entre locura y cordura.

Lo mejor de todo es que le gusta lo que hace, por eso en el ejercicio de la lectura lo perfecciona.

El climax se obtiene , cuando finalmente el lector tiene el texto en sus manos.