miércoles, 4 de marzo de 2015

Escribir contra reloj

Por: César Mora Moreo.

Bitácora de la sesión del 28 de febrero de 2015

Con el acostumbrado ruido del aire acondicionado y un ejercicio de escritura, tuvo inicio la primera sesión del taller en donde los refranes fueron los protagonistas.

Después de las presentaciones de los nuevos miembros (dos ingenieras, un profesor de yoga, un docente, un estudioso de los fenómenos paranormales, entre otros) el profesor Antonio entregó a cada uno un refrán que luego debíamos plasmar en un cuento, pero no de forma explícita, ya que uno de los objetivos del ejercicio de escritura era que adivináramos los refranes que le habían asignado a nuestros compañeros.

Para escribir nuestras historias contamos con media hora, en la cual los lápices y lapiceros bailaron sobre las hojas dando vida con las palabras.

Escribiendo contra reloj cuesta más concentrarse. No hay tiempo para correcciones, ni para darle muchas vueltas a una idea. Cuando escribes contra el tiempo debes intentar plasmar lo mejor posible, lo primero que te salga.

Durante esos treinta minutos el silencio (o más bien el sonido del aire) reinó sobre el salón. Unos tachaban sus primeras líneas y volvían a empezar, mientras otros rascaban sus cabezas sin saber cómo continuar su historia.

Cuando el profesor anunció que él tiempo había terminado, algunos soltaron sus lapiceros mientras otros, como en mi caso, terminaron de escribir su historia como pudieron.

María Margarita fue la primera en leer a petición del público y en su cuento donde “el tigre no es como lo pintan”, podemos ver a un hombre que no era exactamente como parecía, (sobre todo porque no sabía cocinar patacones). El siguiente en leer fue Sebastián y en su historia sobre creadores de hombres, nadie pudo adivinar el refrán “Dios le da pan al que no tiene dientes”. Cuando llegó el turno de Juan Carlos pudimos escuchar un cuento inconcluso donde “el que busca encuentra” recibe una bofetada por atrevido.

Mi cuento donde un hombre está rodeado de indígenas come-ratas, demuestra que “donde fueres, haz lo que vieres” y una negra que se marchó de su pueblo “con el rabo entre las piernas”, después de mucho ladrar y poco morder fue uno de los últimos cuentos leídos. Las escenitas de una mujer celosa, los robos que sufre una mujer por parte de su socio, el trabajador que no sabe administrar los bienes que recibió y los hijos de tigres, que salen pintando de ambos padres también tuvieron su lugar en la tarde.

Aunque el señor Pedro y Domingo, con su nuevo look, llegaron “mejor tarde, que nunca” después del ejercicio, eso no impidió que este último escribiera una historia en donde una pareja “no sabe lo que tiene, hasta el día en que lo pierde”.

“Del dicho al hecho hay mucho trecho", eso lo pudimos comprobar todos después de llegar a la conclusión de lo difícil que es que los demás comprendan el mensaje que tú les quieras hacer llegar a través del cuento.

El escritor Juan Gelman también tuvo su lugar en la sesión, “porque más sabe diablo por viejo, que por diablo”, con las lecturas Arte Poética y Confianzas. Sus poemas nos permitieron reflexionar sobre el oficio del escritor y saber que cuando nos sentemos a escribir debemos tener presente que nuestros escritos no cambiaran el mundo, no ganaran revoluciones, no pagaran deudas, pero sigue siendo importante que nos sentemos en una mesa y escribamos para que, como dijo Picasso, cuando llegue la musa, nos encuentre trabajando.

5 comentarios:

Dormingo dijo...

¡Muy bien, César! Ha iniciado bien la bitácora en este nuevo "año lectivo"; creo que Sancho la aprobaría, aunque el "Caballero de la Triste Figura" quizás tendría sus reparos.

Ahora, a demostrar que no soy un robot.

Matilde Robayo dijo...

Buena esa Cesitar, quien lo vive es quien lo goza, gracias por compartir. Solo te faltó la foto del nuevo look del estimado Domingo, jeje

Adela Renowitzky dijo...

Aunque no pude asistir, voy a hacer un ejercicio con algún aforismo. Envidio a los que participaron de esta primera reunión del taller.
Espero estar bien y acompañarlos el próximo sabado.

Adela

Patricia dijo...

César: Al que madruga, Dios le ayuda: te quedó muy bien la bitácora.

Marian Moreno dijo...

¿Aun se puede inscribir en el taller?