viernes, 22 de marzo de 2013

HISTORIAS VIENEN Y VAN EN ESTE LUGAR


Por Angie Pineda Padilla

(Bitácora del sábado, 16 de marzo de 2013)

Hay quienes dicen que recordar es vivir en el pasado, mientras que el presente sigue andando.

También hay quienes dicen que recordar es vivir, y en la sesión del último sábado nos pudimos dar cuenta que recordar es volver a sentir todos esos sentimientos, volver a vivir momentos que tal vez habíamos dejado atrás, recuerdos en los que hay alegrías, amores y hasta hay cabida para una que otra lágrima traviesa que se escapa de nuestros ojos.

Diversos sentimientos volaron por el fresco aire que el aula siempre conserva, al recordar todos aquellos momentos de aquella infancia, que para algunos un poco lejana, pero muy buen recordada. Algunas historias bastante entretenidas, como la de Patricia Lemus, quien nos contaba que cuando pequeña leía los libros prohibidos por su padre. Mientras que, por otro lado, un melancólico Hernando nos contó como ama a una incógnita mujer desde lejos.

Evocar sentimientos pasados no es pérdida de tiempo. Por lo contrario, es volver a sentirse joven como en aquellas buenas épocas, sacarnos una sonrisa, revivir una vieja alegría.

Del mismo modo, hubo espacio para fantásticas historias, todas muy graciosas, con personajes totalmente originales y fuera de lo común. ¿Qué les parecería comerse unas ancas de rana, que provienen de una ranapollo? ¿O encontrarse una animal en el inodoro tan extraño que no sabes si es un gusano intestinal o una cucaracha? ¿O qué tal si creyeras que un simple gato es un tigre azul por causa de una excesiva medicación? Increíbles historias hemos escuchado en este mes. Claro que tal vez para lo próxima se necesite escribir algo dedicado al aire acondicionado, tal vez se puso algo celoso por la historia del ascensor, pero bueno hay espacio para todo.

Como ven, en este taller se puede dar rienda suelta al vuelo con la imaginación, volar tan alto que Superman podría parecer un verdadero pendejo en el asunto.

4 comentarios:

Adela Renowitzky dijo...

Leída la bitácora del sábado pasado. Gracias Angie. Estuvo amena y concisa. Adela

PAPER dijo...

Ahí está la gracia de esto: es un espacio propicio para sacar aquello que no nos atrevemos en otros lugares, ante otras personas (incluyendo lágrimas) y de ello obtenemos satisfacciones, no sólo por lo que en particular cada uno muestra de sí sino también por lo que encuentra en los demás. Dicen que quien no conoce la historia está condenado a repetirla, y creo yo que quien le resta importancia a su propia historia está condenado a olvidarse de sí mismo.

Ahora, a probar que no soy un robot.

Domingo.

Ana Julia Cepeda dijo...

Y aunque muchos no entiendan, cada sábado, y durante cuatro horas nos abstraemos para beber hasta embriagarnos, de la selecta cava de letras que nos ofrece el Maestro Silvera, y entre Chejov, Poe, Kafka, Borges, Cervantes,Bocaccio,Mupassant,Cortazar,García Márquez, Octavio Paz, y muchos otros universales, siempre hay por quien brindar, y aprender a crear.

Matilde Robayo dijo...

Gracias Angie,la bitácora nos acerca a la vivencia perdida por ausencia solo física.