martes, 28 de diciembre de 2010

Cuento de Adela Renowitzky en Latitud

En la pasada edición de la separata Latitud del periódico El heraldo fue publicado el cuento "Pasteles navideños de Matilde" de la tallerista Adela Renowitzky. Nos alegramos con ella.

Para leerlo en la edición digital:


Pasteles navideños de Matilde



martes, 14 de diciembre de 2010

DOS ES MEJOR


Con la realización del evento Dos es mejor, a realizarse el próximo 16 de diciembre, el Taller Literario "José Félix Fuenmayor" cierra sesiones el presente año. Se trata de la presentación de los libros Así va el cuento y El cuento sigue, que corresponden, respectivamente, a las antologías 2009 y 2010 del Taller. Los volúmenes, editados por la Secretaría de Cultura Patrimonio y Turismo de Barranquilla (Así va el cuento) y Sílaba Editores (El cuento sigue) reúnen cada uno textos de 18 integrantes y son el producto de un trabajo que mereció al grupo la designación de Mejor Taller RENATA 2009 y un estímulo para su publicación por parte del Ministerio de Cultura en lo que concierne al libro del presente año.


miércoles, 3 de noviembre de 2010

ANTONIO GARCÍA ÁNGEL VISITA EL TALLER LITERARIO “JOSÉ FÉLIX FUENMAYOR”



Con la conferencia “Jumma de Maqroll El Gaviero”, programada para el viernes 5 de noviembre a las 3 P. M. en la Sala Múltiple del Teatro Amira de la Rosa, el escritor Antonio García Ángel inicia su segunda visita del año al Taller Literario “José Félix Fuenmayor”.
Esta visita, que se desarrolla en cumplimiento de las labores de tutoría que desempeñan los escritores asociados de la Red de Talleres de Escritura Creativa RENATA, es la tercera que realiza el escritor y continúa una serie de asesorías realizadas al Taller por parte de destacados escritores nacionales como Ramón Illán Bacca y Cristian Valencia.

El Taller Literario “José Félix Fuenmayor” fue distinguido con el premio Mejor Taller RENATA 2009 y cuenta con el apoyo de la Secretaría de Cultura, Patrimonio y Turismo de Barranquilla, el Banco de la República, la Fundación La Cueva y el Centro Cultural Comfamiliar. Recientemente dos de sus integrantes, Patricia Lemus Guzmán y Adolfo Ceballos, fueron distinguidos como finalistas en el concurso de cuento de la Red, y su director, Antonio Silvera Arenas, obtuvo una mención de honor en el II Concurso Nacional de Micro relatos “Luis Vidales”.

Jumma de Maqroll El Gaviero
La visita del escritor caleño incluye la ya mencionada conferencia abierta al público este viernes 5 de noviembre a las 3 P. M. en la Sala Múltiple del Teatro Amira de la Rosa, que se centrará en las bebidas preferidas del desencantado personaje de Álvaro Mutis.

Antonio García Ángel
Cali (1972). Obtuvo un grado en Literatura y otro en Comunicación, ambos en la Universidad Javeriana de Bogotá. Allí fue profesor entre 1998 y 2001, año este en que publicó su primera novela, Su casa es mi casa. En 2004 fue elegido en el Programa de Maestros y Discípulos de la firma relojera Rolex (The Rolex Mentor and Protégé Arts Initiative), mérito que le permitió trabajar bajo la tutoría del escritor peruano y hoy premio Nobel de Literatura Mario Vargas Llosa. En 2006 apareció su segunda novela, Recursos humanos, y en 2007 fue escogido como uno de los 39 escritores menores de 39 años más representativos de América Latina, en el marco del evento Bogotá Capital Mundial del Libro. Recientemente, la Editorial Norma ha publicado Animales domésticos, tercero de sus libros y el primero de cuentos. Se desempeña como columnista de la revista SoHo.

martes, 5 de octubre de 2010

I Encuentro RENATA Zona Caribe



Entre los días 7 y 9 de octubre, tendrá lugar en la sala múltiple del Teatro Amira de la Rosa de la ciudad de Barranquilla el primer encuentro RENATA Zona Caribe. En él participarán la directora de la Red, Patricia Miranda Saldaña, los directores de los talleres de la región adscritos al programa e integrantes de los respectivos talleres, que se encuentran localizados en las ciudades de Rioahacha, Santa Marta, El Banco (Magdalena), Valledupar, Sincelejo, Providencia y Barranquilla.

El invitado especial del evento es el escritor catalán Vicenc Pages Jorda, quien dictará un taller de escritura creativa el día 8 de octubre. Este mismo día se presentará en La Cueva el libro Suenan voces, tercera antología de RENATA recientemente presentada en la Feria del Libro de Bogotá, evento en que los autores de la región seleccionados leerán sus textos junto al escritor invitado.

Bienvenidos amigos y amigas de RENATA Caribe.

viernes, 17 de septiembre de 2010

LITERATURA TAMBIÉN ES CULTURA 2010




Con el conversatorio, “José Fernández Madrid, buscando la independencia”, realizado el pasado miércoles 15 de septiembre en la Casa de la Juventud del barrio Ciudad Modesto, el Taller Literario José Félix Fuenmayor inició por tercer año consecutivo el programa Literatura también es cultura.

Concebido con el objetivo de propiciar situaciones para asimilar a los autores literarios que han creado y expresado al Caribe colombiano, este programa, como las demás actividades del Taller, cuenta con el apoyo de la Secretaría de Cultura Patrimonio y Turismo de Barranquilla y en su desarrollo ha contribuido a la divulgación de escritores como José Félix Fuenmayor, Meira Delmar, Álvaro Cepeda Samudio, Héctor Rojas Herazo, Marvel Moreno, Raúl Gómez Jattin, Manuel Zapata Olivella, Luis Carlos López y Candelario Obeso.

José Fernández Madrid, buscando la independencia
Nacido en Cartagena (1789) y fallecido en Barnes, Inglaterra, en 1830, José Fernández Madrid es reconocido hoy día como uno de los primeros autores que asumió la estética del romanticismo en Colombia y Latinoamérica. Fue médico y presidente de la Nación, entonces llamada Provincias Unidas de la Nueva Granada. En desempeño de este último cargo, debió enfrentar la acometida del llamado Pacificador, Pablo Morillo, hecho que le costó el exilio y la incomprensión de buena parte de sus contemporáneos al verse obligado a renegar de su condición independentista. Sin este polémico hecho, sin embargo, no disfrutaríamos hoy día de su legado literario en el que se cuentan poemas como “La hamaca”, “Mi bañadera” y los dramas Atala y Guatimoc.

Próximos conversatorios



SEPTIEMBRE 29: JUAN JOSÉ NIETO O LOS ORÍGENES NEGADOS
HORA: 3 P.M.
LUGAR: Barrio Abajo, La Sala Teatro
DIRECCIÓN: Carrera 54 No. 52-36 Esquina
LOCALIDAD: Norte Centro Histórico

OCTUBRE 20: AMIRA DE LA ROSA... NO ES UN CUENTO ROSA
HORA: 3 P.M.
LUGAR: Barrio Nueva Granada IDETH
DIRECCIÓN: Calle 63 b No. 28-87
LOCALIDAD: Suroccidente

NOVIEMBRE 3: GERMÁN ESPINOSA, UNA CORONA DE ESPINAS
HORA: 3 P.M.
LUGAR: Salón Comunal Ciudadela 20 de Julio
DIRECCIÓN: Carrera 1 A No. 47-49
LOCALIDAD: Metropolitana

jueves, 26 de agosto de 2010

LA VISITA

Nuestro quinto "Cuento en cuestión" es obra de Fanny y se refiere a una mujer que espera mientras llueve. Como siempre, estaremos atentos a los comentarios que puedan surgir respecto a los distintos elementos del relato.

LA VISITA

Fanny Cecilia Martínez

En una habitación de su apartamento, recostada en un diván, Olga mira hacia un punto más allá del rincón, a la espera de una visita que, sabe muy bien, no llegará. Se levanta dirigiendo sus pasos a la ventana para mirar a través del vidrio, pretendiendo adivinar cuándo dejará de llover. Camina impaciente de un lado a otro del salón, se sienta encendiendo la televisión y observa que no hay señal. Apaga, justo cuando un rayo ilumina la habitación y se escucha retumbar un trueno. Resignada, se sienta en el mecedor con un libro mientras se intensifica la lluvia, hay tal oscuridad que debe encender una lámpara para continuar su lectura. Está tan concentrada en ella que al principio no escucha repicar el timbre de la puerta. Ilusionada se mira en el espejo acomodando un rizo de su cabellera. Al tercer timbrazo abre la puerta descubriendo decepcionada que son tres de sus vecinitos quienes la buscan, como tienen por costumbre, para que les haga unas crispetas en el microondas y jugar al parqués. Uno de los niños estira su brazo entregando el paquete de maíz pira. Entran sin pedir permiso, encienden la luz y se sientan en el piso para esperar la merienda al tiempo que abren la caja, sacan el tablero del juego y ponen las fichas en el lugar de partida, mientras juguetean una y otra vez con los dados hasta que el microondas anuncia que el maíz está listo. Se oye el chasquido de los hielos cuando caen en los vasos y el susurro del líquido gaseoso cuando Olga destapa la botella. El sonido hace que los chiquillos estiren sus cuellos y tres pares de ojos ansiosos miren hacia la puerta de la cocina por donde aparece la bandeja con el refrigerio. Olga los deja comer embolatando el juego –hoy no soporta las chácharas infantiles– recoge las fichas y el tablero, les dice que lo dejen para otra ocasión. Los niños protestan, están aburridos. Al más pequeño se le iluminan los ojos, se quita la ropa mientras convida a sus amigos a bañarse bajo la lluvia diciendo:

–Bobo el último.

Bajan las escaleras entre gritos y risas, metiéndose en el primer chorro que encuentran. Arriba, ella levanta del piso la ropa que han dejado mientras un vientecillo frío estremece sus carnes. Se da cuenta que los niños no cerraron la puerta al tiempo que una de las vecinas asoma su cara preguntando por Tommy. Olga aprovecha la ocasión para hacer entrega de las ropas infantiles mientras se despide de ella, cerrando la puerta con cuidado.

A través del vidrio de la ventana de la sala oye sus gritos y las risas que llegan opacas por el sonido del agua que cae inclemente. La brisa se hace más fuerte, Olga ve como inclina la lluvia con su poder y mece las ramas cuajadas de brotes del verde biche característico de esta época del año. Suspira percibiendo el olor de la tierra mojada. El cielo, le recuerda las motas de algodón, esta vez de un gris plomizo que se extiende hasta donde alcanza su vista y se desgaja en grandes gotas que vapulean con fuerza lo que encuentra. De repente, todo se ilumina, mientras un estruendo sobresalta a los temerosos.

En la calle, las gotas se unen formando un arroyo que crece ante la intensidad de la lluvia hasta impedir el paso de los vehículos. Se imagina el tamaño y se conduele de aquellos que no tienen un techo seguro bajo el cual resguardarse del temporal.

Le parece que la lluvia amaina un poco. Nerviosa, revisa por quinta o sexta vez su maquillaje, vuelve a mirar por la ventana del cuarto, esperando ver clarear el cielo. Revisa el celular, para ver si tiene llamadas perdidas y se da cuenta que tampoco tiene señal. Camina de un lado a otro, se sienta, se levanta nuevamente. Está sola. Un trueno retumba y la lluvia cobra intensidad. –Es un diluvio –piensa, mientras vuelve a sonar el timbre. Esta vez es la mamá de Andrés, el más pequeño. Busca una de las medias que él se quitó.

–Deben tener cuidado, con la tormenta eléctrica –advierte Olga a la vecina, bajando con ella para llamar a los chiquillos. En la terraza están las madres de otros niños que se unieron al juego, con toallas listas para envolver a los niños que ya tiritan de frío y tienen sus deditos arrugados por el agua.

Oscurece, la noche se acerca y la lluvia persiste en su intensidad, Olga resignada regresa a su apartamento, cambia su ropa por otra más cómoda y toma su libro reiniciando la lectura, sabe que nadie se atreve a salir en días como este. Pero, justo cuando está más concentrada, vuelve a sonar el timbre de su apartamento

miércoles, 4 de agosto de 2010

MATERNIDAD

Nuestro cuarto "cuento en cuestión" es obra de Luz Helena Arroyo. Participemos, entonces, en su análisis sin olvidar los elementos pertinentes (argumento, trama, narrador, personajes, ambiente, recursos literarios y lenguaje).

Maternidad

Luz Elena Arroyo Ruiz

Poco a poco me va cubriendo. Tierra en cada rincón. Está por todos lados, como mi madre. Escucho sus palabras suplicando perdón. No me interesa saber, no quiero enterarme. Su voz me recuerda que no pude escapar del ciclo: nacer, crecer, reproducirse y antes de morir, envejecer culpando a los hijos por lo que no pudo ser.

Mi hijo, él crecía en mi vientre odiando sus quejas al igual que yo. También me odiaba a mí. Me detestaba por someterlo a la pesadilla de repetir mi vida, podía sentir su rabia en cada movimiento, en cada malestar. Yo tampoco lo quería. Me fastidiaba como esta tierra que no logro quitarme de encima.

Empecé a desear que desapareciera para no soportar el sermón diario. Por su culpa debía aguantar a esa mujer que no dejaba de hablar. Caminaba de un lado a otro criticándome, recordándome todas las cosas que no podría hacer con un niño a cuestas. No perdía oportunidad para repetir “¡Te lo dije!”. Eso le daba cierto placer.

Estaba cansada de ambos, de su manipulación, sentía que me asfixiaban. Ella, que se creía más sabia que yo por el hecho de parirme. Y él, que seguía creciendo en mis entrañas.
No lo soportaba, quería volver a lo de antes, andar por ahí sin la cantaleta de mi madre y la barriga inflada como un globo.

Mi vecina me dio la solución anotada en un papel. Aunque un poco arriesgada por el tiempo de embarazo, era perfecta para recuperar la libertad que esos dos me habían quitado.

Funcionó bien, me deshice de él, pero ahora estoy aquí. Mi cuerpo no se mueve, mis pies no pueden llevarme lejos.

Deja de caer la tierra. Allá arriba, junto a los vivos, mi madre llora por nuestra ausencia.